Por Annette Tomey
En estos tiempos complejos, donde el mundo exterior refleja injusticias y un profundo desbalance social, nuestras vidas internas a menudo son un espejo de ese caos. Encontrar equilibrio se convierte en un desafío constante. A lo largo de mi camino como mujer, la yoga ha sido una compañera fiel, brindándome consuelo y conexión en cada etapa de mi vida.
Durante la menstruación, me refugié en posturas relajantes que aliviaban el dolor de las contracciones uterinas. En mis embarazos, la yoga me permitió conectar profundamente con los cambios fisiológicos y hormonales, acompañando cada emoción que surgía en ese proceso de creación de vida. Recuerdo con claridad cómo, en el posparto, el Pranayama se convirtió en una herramienta poderosa para fomentar la producción de leche materna. Respirar conscientemente provocaba que la leche fluyera de mi cuerpo en abundancia, un recordatorio hermoso de la sabiduría interna que poseemos.
Ahora, en esta nueva etapa a mis 50 años, la yoga sigue siendo mi aliada. Es un ejercicio de paciencia infinita, de respirar, torcer, expandir e invertir, mientras disfruto de cada postura, cada Asana. La yoga me permite estar cerca de mi cuerpo, escuchar lo que necesita y aceptar cada día con sus retos y alegrías. Este viaje de 25 años ha sido un testimonio de la transformación de mi cuerpo y mi práctica. Me siento profundamente afortunada de haber experimentado en mi propia piel los efectos físicos, emocionales y mentales que la yoga me proporciona.
En estos momentos de perimenopausia, si tuviera que elegir cuatro posturas para acompañarme, serían Supta Padangusthasana, Maha Mudra, Salamba Sarvangasana y Supta Baddha Konasana. Cada una de ellas ofrece un refugio y una guía espiritual en este proceso de cambio:

– Supta Padangusthasana: Esta postura, que estira profundamente los músculos isquiotibiales y fortalece las piernas, también ayuda a liberar la tensión acumulada en la zona lumbar. En el contexto de la perimenopausia, Supta Padangusthasana equilibra el sistema nervioso, promoviendo una sensación de calma y estabilidad.

– Maha Mudra: Conocida como el gran gesto, Maha Mudra es una combinación poderosa de pranayama, bandas y asana. Esta postura equilibra el sistema endocrino y es especialmente útil para regular las fluctuaciones hormonales, ofreciendo un espacio de introspección profunda y conexión con el ser interno.

– Salamba Sarvangasana: La postura de la vela es considerada la reina de las asanas, ya que beneficia a todo el cuerpo. Durante la perimenopausia, Salamba Sarvangasana estimula la glándula tiroides, regulando el metabolismo y ayudando a mantener el equilibrio hormonal. Además, proporciona alivio a la mente, reduciendo el estrés y la ansiedad.
– Supta Baddha Konasana: Esta postura restaurativa abre el corazón y la pelvis, promoviendo la circulación de la energía vital. Supta Baddha Konasana es ideal para los momentos de fatiga, permitiendo al cuerpo relajarse profundamente y al espíritu renovarse.
Estas posturas me permiten seguir explorando, entendiendo y aceptando los cambios que esta etapa de la vida trae consigo. La yoga sigue siendo mi refugio, un espacio sagrado donde puedo escuchar y honrar mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.
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Annette Tomei: Licensed Massage Therapist, Registered Yoga Teacher, International Yoga Therapist & Bachelor in Arts
Annette lleva más de dos décadas dedicada y comprometida con su práctica de Yoga en el método Iyengar y es iniciada en las enseñanzas del Budismo Tibetano. Su estilo de enseñanza combina la precisión y disciplina del método Iyengar con la sutiliza y compasión de las enseñanzas del budismo. Es educadora en programas de embarazo y maternidad consciente, además de Doula certificada.
Motiva a sus estudiantes a establecer una práctica firme en el Yoga y proyectar la gracia que les brinda el Yoga en todos los aspectos de sus vidas. Annette comparte su vida junto a su amado Yakeen y sus seis hijos.
