“He decidido ser feliz.” Un decreto que nunca antes me había propuesto en conciencia, mas secretamente anhelaba en mi corazón. Anhelaba profundamente la estabilidad, una salud perfecta, un ingreso con propósito, que los planetas se alinearan, que la Divinidad pusiera las señales en un billboard para entender claramente cuál era mi destino y que todo sucediera con el mínimo esfuerzo y dolor, por supuesto.
Y es que no lo tenía claro. A todos nos pasa. Son esos momentos dónde la lucidez se va de vacaciones y te quedas en la nube de inseguridades, crisis y desesperanza. Estaba relevando mi responsabilidad y olvidando mi poder personal. Quería que las respuestas vinieran de afuera. Necesitaba esa validación externa para creerme y sentirme capaz.
«Había dejado de confiar: no estaba practicando yoga.»
Mi mente y mi corazón no estaban alineados. Y cuando esto sucede, no hay una dirección fluída de nuestra energía, pensamientos, enfoque y por consecuencia nuestras acciones se dispersan.
Cuando te ves frente a un espejo y la chispa de vida ya casi se extingue de tus ojos, es urgente regresar a ti. Recoger las poquitas fuerzas que tengas disponibles, no juzgarlas; no juzgarte. Atesorar tu presente (lo que queda) y darte la oportunidad de volver a empezar desde ese espacio profundo dónde te encuentres.
Regresar a ti, es decidir enfocarte en un paso a la vez. Es colocar límites. Es establecer prioridades. Es saber pausar. También es saber moverse. Es observar cómo estás respirando. ¿Acaso estás verdaderamente respirando?
Regresar comienza con la toma de conciencia. Ese es el primer paso, darnos cuenta. Reconocer que no estamos vibrando en armonía. Esto se manifiesta de tantas maneras. Nuestro cuerpo es sabio, somatiza para que podamos despertar; para que tomemos acciones lúcidas y conscientes hacia nuestro equilibrio y bienestar.
Mi cuerpo me dió una señal. Yo decidí honrarlo, decidí indagar y escuchar su mensaje.
He Decidido.
Escuchar con atención. Sentir. No tener miedo; no tenerle miedo a lo que estaba por descubrir. Y es que el miedo y el amor no coexisten en un mismo plano.
Decidir es una parte muy importante en la práctica de yoga. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer emana de una decisión. Decidir es hacernos responsables. Es dejar de buscar afuera, dejar de culpar, dejar de creer en gurús externos y darle alas a tu gurú interno. Es la toma de tu poder personal, de la mano de el rendimiento y la aceptación ante lo que no
podemos cambiar.
La práctica de yoga es un camino de autodescubrimiento de por vida. No tiene un principio ni un final. La yoga se mueve y se transforma contigo. Es cíclica y oportunista. Si, oportunista. Revela esos lugares que muchas veces queremos ignorar y nos permite transformarlos; si así lo decidimos. Requiere práctica, esfuerzo, constancia. No podemos hacer yoga desde un
mero entendimiento intelectual. La práctica nos invita a despertar al observador sagrado. Nos invita a tener una práctica lúcida, presente;, que se transforme con nuestros cambios, nuestras necesidades y nuestra sabiduría. Qué hermoso regalo nos da esta disciplina de vida.
He decidido dar un paso.
Y cómo bien la práctica nos invita a dar un paso a la vez, te invito a practicar esta corta meditación conmigo. Realizaremos una meditación con el mantra So Hum.
- Busca un lugar cómodo y sin interrupciones por 10 a 15 minutos.
- Encuentra una postura cómoda para la meditación (siéntate en un cojín o manta, en una silla o contra una pared).
- Coloca las palmas hacia arriba en jnana mudra (el índice y el pulgar tocándose) con las palmas hacia arriba para abrir tu conciencia o hacia abajo para calmar la mente.
- Escanea tu cuerpo y relaja cualquier tensión.
- Deja que tu columna se eleve del suelo de la pelvis.
- Lleva la barbilla ligeramente hacia abajo y deja que la nuca se alargue.
- Si estás en una silla, las plantas de tus pies tocan el piso. Si estás sentado en el suelo, tus piernas pueden estar cruzadas.
- Suaviza tu mirada, o si lo prefieres cierra tus ojos.
Respira.
- Dirige tu atención hacia tu respiración, sintiendo la subida y bajada de tu abdomen con cada inhalación y exhalación.
- Inhala en conteo de 8. Exhala en conteo de 8. Repite 4 veces.
- Inhala en conteo de 10. Exhala en conteo de 10. Repita 4 veces.
- Una vez te sientas cómodo con tu respiración comienza a repetir en silencio con tu inhalación So.
- Con tu exhalación, en silencio Hum.
- Siente cómo el sonido de tu inhalación se asimila al sonido Sooooooo. Y siente cómo tu exhalación se asimila al sonido Huuuuum.
- So Hum será el ancla de tu meditación. Una vez que se hayas establecido el ritmo en tu mente, contempla el significado de «so hum». Mientras inhalas con el mantra «so», repite a ti mismo «Yo soy», conectándote con tu yo esencial.
- Mientras exhalas con un «hum», repite internamente «eso» o «todo lo que es». Siente cómo tu exhalación te libera en la extensión que te rodea.
- Intenta que tus respiraciones sean largas y equidistantes.
- Permanece con tu mantra de 10 a 15 minutos.
- Cuando hayas terminado, junta las manos en anjali mudra (palmas juntas frente a tu pecho) y cierra tu meditación con un momento de gratitud y reflexión para absorber la energía de la meditación en tu ser y en tu vida.
SO HUM
Meditar con mantras nos ayuda a calmar y enfocar la mente. La práctica se basa en repetir una frase corta, normalmente en sánscrito, mientras meditas. El sonido del mantra tiene una vibración especial y su significado eleva tu consciencia.
So Hum es conocido como “el mantra natural” o “el mantra que no se recita”, porque no es tanto una frase que debemos pronunciar, sino el sonido interior que nuestro cuerpo produce naturalmente al respirar. Tiene un significado especial en la filosofía védica y es el mantra que aprendemos cuando somos nuevos en las prácticas de yoga y meditación.
El mantra yóguico So Hum también tiene un significado contemplativo: “Yo soy eso”. So = “Yo soy” y Hum = “eso”.
“Eso” puede representar el Universo. So Hum simboliza el hecho de que todos estamos conectados a la energía universal que constantemente nos apoya y nutre. Nos invita a reconocer que “Soy uno con el Universo y toda la creación”..
Cuando somos uno con el Universo, nos abrimos a la abundancia divina, a la toma de decisiones. Ser uno con el universo es abrirnos a la confianza de recibir apoyo, amor, protección y sustento incondicional de toda la Creación.
Y entonces?
Qué tal si decides que no estás solo, que eres parte de ésta fuente hermosa de la creación. Que eres valioso, necesario e importante. Que merece la pena regresar a ti.
¿Qué tal si decides ser feliz?.
Carla Francesca – Mundonamaste.com
Instagram @mundo.namaste
